No le temas a la fosa axilar o poplítea: abordajes quirúrgicos
Resumen
El abordaje de las lesiones vasculares forma parte integral del manejo del paciente politraumatizado. Antes de los años cincuenta, el tratamiento inicial de las lesiones vasculares periféricas se basaba fundamentalmente en la ligadura arterial y venosa, estrategia condicionada por la elevada incidencia de infecciones y hemorragias secundarias asociadas a los intentos de reparación vascular compleja. En ese contexto, los resultados clínicos eran desfavorables, con tasas de amputación considerablemente altas. El desarrollo de materiales de sutura más adecuados, la disponibilidad de bancos de sangre, la introducción de antibióticos y anticoagulantes, así como el avance de las técnicas de cirugía vascular, permitieron la consolidación de la reparación primaria como una opción terapéutica viable y promovieron la reconstrucción arterial en el escenario del trauma de las extremidades.
El trauma vascular periférico representa una urgencia quirúrgica con significativa morbilidad y mortalidad, impactando no solo la vida del paciente sino también la viabilidad y funcionalidad de la extremidad. En el contexto civil se considera poco común, constituyendo aproximadamente el 3 % de todos los ingresos por trauma a nivel mundial, sin embargo, su incidencia y patrones varían drásticamente según el entorno y el mecanismo de lesión.
En las últimas décadas se ha producido un cambio de paradigma en el control prehospitalario de la hemorragia, debido al uso de torniquetes y de agentes hemostáticos locales. Incluso en la práctica civil, uno de cada cinco pacientes con sospecha de trauma vascular recibió la aplicación de un torniquete en el entorno prehospitalario.