Enfoque del adulto con debilidad: La visión del internista
Resumen
El paciente que se presenta al servicio de urgencias o a la consulta externa aquejando debilidad siempre será un reto para quien lo evalúe, puesto que hay múltiples sistemas y etiologías que pueden estar afectados. Además, algunos de los diagnósticos pueden llegar a requerir un tratamiento urgente. La prevalencia de la debilidad en la población general es difícil de estimar. Según la encuesta de salud de EE. UU. en 2021, la prevalencia en adultos mayores de 60 años es del 5 %. En el paciente críticamente enfermo internado en una unidad de cuidados intensivos, la incidencia puede llegar a ser tan alta como del 43 %. La debilidad se puede definir como la reducción de la fuerza que pueden ejercer uno o más músculos, que se traduce en la incapacidad de realizar un movimiento deseado ejerciendo una fuerza normal; puede ser generalizada o focal dependiendo de su causa. Es importante diferenciar la debilidad verdadera de otros síntomas que el paciente pueda interpretar como debilidad, como son la fatiga, la disnea o el dolor articular. En este capítulo se hará un enfoque de la debilidad no traumática en el paciente adulto.